Una jueza ha procesado a tres agentes de los Mossos d Esquadra por presuntamente colaborar en la fuga del expresidente Carles Puigdemont el 8 de agosto de 2024, pese a que pesaba sobre él una orden de detención. La Audiencia de Barcelona reabrió la causa al hallar indicios de que actuaron coordinados para evitar su captura. Para la ciudadanía, esto plantea si la policía falló en cumplir la ley. Si se demuestra que dejaron de perseguir un delito, los agentes podrían enfrentar inhabilitación.
Cómo la tecnología de rastreo falló en impedir la fuga 🛰️
El caso expone las limitaciones de los sistemas de geolocalización y videovigilancia usados por las fuerzas de seguridad. Según la investigación, los agentes procesados habrían desactivado o ignorado alertas automáticas de dispositivos móviles y cámaras de tráfico que debían seguir al exmandatario. Este tipo de herramientas, diseñadas para coordinar respuestas en tiempo real, dependen de la actuación humana. Sin protocolos de verificación cruzada, un fallo en la cadena de mando puede anular cualquier ventaja técnica.
El GPS de Puigdemont: modo avión y modo fuga 😅
Parece que el expresidente activó el modo avión justo cuando los mossos procesados miraban hacia otro lado. La tecnología antirrastreo de última generación, combinada con agentes que olvidaron leer el manual de procedimientos, dio como resultado una fuga digna de película de bajo presupuesto. Lo más curioso es que la orden de detención tenía más actualizaciones que una app de mensajería, pero nadie le dio al botón de ejecutar. Ironías de la vida digital: a veces el fallo no está en el software, sino en quien lo opera.