Publicado el 01/07/2026 | Autor: 3dpoder

Johnny Quick: el velocista olvidado de DC que corrió hacia el olvido

Johnny Chambers, alias Johnny Quick, fue un velocista de la Edad de Oro creado por Mort Weisinger y Chad Grothkopf. A diferencia de Barry Allen o Wally West, este corredor usaba una fórmula matemática, la fórmula 3X2(9YZ)4A, para activar su supervelocidad. Sin embargo, tras la crisis de los multiversos, su presencia se diluyó en el limbo editorial, convirtiéndose en un personaje que pocos recuerdan fuera de los archivos de la continuidad.

golden-age speedster Johnny Quick mid-stride in a dusty abandoned archive room, activating his speed with a glowing mathematical diagram floating beside his hand, formula 3X2(9YZ)4A depicted as luminescent equations in the air, motion blur on his retro red costume, old comic books and forgotten DC files scattered on the floor, a vintage computer monitor displaying a faded multiverse map, cinematic technical illustration, dramatic side lighting from a broken ceiling lamp, dust particles suspended in light beams, photorealistic render, ultra-detailed textures on worn leather boots and cracked concrete walls, action frozen mid-run while his body shows speed lines

La fórmula secreta que aceleraba la física de los cómics ⚡

La mecánica de Johnny Quick se basaba en una ecuación mnemotécnica que debía recitar para acceder a la Speed Force, un concepto que aún no existía formalmente en los años 40. Este método, más lógico que la caja de truenos de Jay Garrick, le permitía correr a velocidades supersónicas, vibrar a través de objetos o viajar en el tiempo. Su desarrollo técnico era simple: una frase, un giro de muñeca y un destello de luz amarilla. Sin más explicaciones científicas, Weisinger apostó por un acceso directo a la velocidad, sin reactores químicos ni rayos de tormenta.

Un velocista que necesitaba un mantra para no llegar tarde al trabajo 🏃

Johnny Quick corría tan rápido como su lengua podía recitar la fórmula. Imagina tener que decir 3X2(9YZ)4A cada vez que necesitas cruzar una calle o esquivar al jefe. Si tartamudeabas, te atropellaba un camión. Mientras Flash se limitaba a pensar en moverse, este pobre tipo sudaba la gota gorda repitiendo su contraseña matemática. Al final, el olvido fue su mejor carrera: al menos dejó de hacer el ridículo delante de los villanos.