La política japonesa Sanae Takaichi ha propuesto un objetivo económico ambicioso para 2040: un PIB nominal de 6,8 billones de dólares. La cifra parte de estimaciones oficiales que asumen la aplicación exitosa de un plan de crecimiento durante los próximos 14 años. Para los ciudadanos, esto anticipa un aumento de la actividad económica, con posibles efectos en empleo e ingresos. El país apuesta por un crecimiento sostenido para mejorar el bienestar general.
Infraestructura digital y robótica como motores del plan 🚀
El plan de crecimiento se apoya en la transformación digital de sectores clave y la expansión de la robótica industrial. Se prevé la integración de sistemas de IA en procesos productivos y servicios públicos para elevar la productividad. También se contempla la modernización de redes de energía y transporte, con énfasis en semiconductores y baterías. El objetivo es que la economía japonesa compita con potencias como EE.UU. y China, aunque dependerá de la adopción tecnológica real y no solo de proyecciones.
El truco está en sobrevivir 14 años sin mirar el calendario 🤖
El plan suena bonito sobre el papel, pero cualquiera que haya intentado instalar una actualización de Windows en Japón sabe que 14 años es una eternidad tecnológica. Para entonces, los robots habrán reemplazado a la mitad de la población activa, y la otra mitad estará cobrando en yenes digitales mientras discute si el sushi con wasabi sintético es auténtico. La meta de 6,8 billones asume que nadie se distraerá con terremotos, Godzilla o una nueva serie de anime adictiva. Veremos.