Intel anuncia avances significativos en su proceso de fabricación 18A, solucionando un problema de variabilidad entre obleas que afectaba la consistencia de los chips. Con una producción mensual de hasta 30.000 obleas en dos plantas, la compañía busca ofrecer procesadores más fiables y cumplir plazos de entrega, un paso necesario para recuperar confianza en el mercado.
El proceso 18A se estabiliza tras corregir desviaciones clave 🔧
La variabilidad entre obleas era un obstáculo técnico que generaba diferencias de rendimiento en lotes de producción. Intel ha implementado ajustes en el control de procesos y la litografía del nodo 18A, logrando una fabricación más predecible. Ahora produce 30.000 obleas al mes en sus plantas de Oregón y Arizona, un volumen que permitirá abastecer futuros lanzamientos sin los retrasos habituales. Sin embargo, la compañía reconoce que la estabilidad en la oblea no garantiza el rendimiento final del chip, pues aún deben optimizar el empaquetado y la integración de transistores.
Intel ya no juega a la ruleta rusa con sus obleas 🎲
Parece que Intel ha dejado de jugar a la ruleta rusa con sus obleas y ahora cada chip tiene más posibilidades de ser gemelo de su vecino. Con 30.000 obleas al mes, la fábrica parece una panadería industrial, aunque aún falta ver si los procesadores salen crujientes o se queman en el horno del rendimiento final. Al menos, los ingenieros ya no necesitan un amuleto de la suerte para que dos chips idénticos se comporten igual.