Un incendio en un concesionario Peugeot de Zaragoza, originado por un vehículo eléctrico, calcinó trece coches en el exterior y dañó tres dentro de la nave. Treinta bomberos evitaron que las llamas alcanzaran una empresa vecina con materiales combustibles. Para la ciudadanía, el suceso evidencia los riesgos específicos de las baterías eléctricas y destaca la necesidad de una respuesta rápida de emergencias.
La química de las baterías y la respuesta técnica 🔥
Las baterías de ion-litio presentan un riesgo de fuga térmica difícil de controlar: una vez iniciado, el fuego se autoalimenta y puede reactivarse horas después. Los bomberos de Zaragoza emplearon espuma y grandes volúmenes de agua para enfriar los módulos, pero la propagación entre vehículos fue rápida. La normativa actual no exige sistemas de detección temprana en exteriores de concesionarios, lo que deja a estos espacios vulnerables ante fallos eléctricos o sobrecalentamientos.
Vacaciones chamuscadas: el cliente que perdió el verano 😅
Entre los afectados, un cliente vio cómo su coche, que esperaba para un viaje, quedaba reducido a cenizas. Ahora sus vacaciones son un recuerdo humeante y una reclamación al seguro. Mientras tanto, el concesionario estudia si pedir cita previa para arder o si instalar un extintor gigante en la entrada. Eso sí, al menos los bomberos llegaron rápido: quizás deberían ofrecer un pack de emergencia con cada coche eléctrico.