Un incendio forestal en Castillonroy (Huesca) obligó a confinar a 800 vecinos de Albelda y a cortar la N-230. La rápida acción de bomberos y agricultores, sumada a una mejora del clima, logró detener las llamas a solo 400 metros del pueblo. La normalidad regresó tras la reapertura de la carretera y el fin del confinamiento.
Drones y maquinaria: la tecnología que frenó al fuego 🔥
La extinción combinó medios aéreos con drones de vigilancia térmica para detectar rebrotes. Los agricultores locales usaron tractores con aperos de discos para crear cortafuegos de emergencia, una táctica low-tech pero efectiva. La coordinación entre brigadas forestales y satélites del 112 permitió anticipar el avance del fuego, priorizando la defensa del perímetro urbano sobre el monte.
El humo se fue, pero el olor a barbacoa queda 😅
Los vecinos de Albelda ya pueden salir de casa sin miedo a que el fuego les pida el DNI. La N-230 reabrió, aunque algunos conductores juran que el asfalto aún huele a chuletón pasado. Lo mejor: los agricultores, que pasaron de regar tomates a apagar incendios en tiempo récord. La próxima vez, quizá pidan un plus por riesgo de paella.