La Universidad George Mason y Phase Inc. han recibido financiación para desarrollar impresoras 3D automáticas capaces de fabricar chips de laboratorio en miniatura. Estos dispositivos imitan el funcionamiento de órganos humanos, permitiendo probar medicamentos y estudiar enfermedades sin necesidad de animales. El objetivo es agilizar el desarrollo farmacéutico y reducir costos.
Automatización al servicio de la biomedicina 🧬
La tecnología combina impresión 3D de alta precisión con microfluídica para crear estructuras celulares que replican tejidos humanos. Cada chip integra canales microscópicos por donde circulan fluidos, simulando la irrigación sanguínea. El proceso automatizado permite producir cientos de unidades diarias, estandarizando las pruebas. Esto acelera la detección de efectos secundarios y reduce la dependencia de ensayos con animales, que suelen ser costosos y lentos.
Adiós a los ratones de laboratorio (y a su mala fama) 🐭
Los ratones de laboratorio pueden respirar aliviados: su futuro como conejillos de Indias pende de un hilo. Ahora, en lugar de reclamar derechos animales, estos chips de órganos trabajarán 24/7 sin quejarse ni morder a los científicos. Lo mejor es que no necesitan jaulas ni comida, solo electricidad. Eso sí, si alguna vez se revelan contra los humanos, apagar un chip es más fácil que escapar de un roedor enfurecido.