Un fósil de ictiosaurio hallado en Australia revela un hecho sin precedentes: su última comida fue un pterosaurio, un reptil volador. El ejemplar de 7 metros fue luego devorado por un pliosaurio gigante. Este hallazgo muestra cómo funcionaban las cadenas alimenticias prehistóricas, donde los depredadores marinos cazaban o carroñeaban cualquier cosa, incluso animales que surcaban el cielo.
Cómo la paleontología usa tecnología para leer estómagos fósiles 🦴
Los investigadores emplearon tomografía computarizada y microscopía electrónica para analizar el contenido estomacal del ictiosaurio. Las imágenes en 3D permitieron identificar restos óseos de pterosaurio en el tracto digestivo. Además, marcas de dientes en el fósil indican que un pliosaurio mordió al ictiosaurio después de su muerte. Este uso de tecnología forense permite reconstruir eventos de hace 100 millones de años con precisión quirúrgica.
El menú del día: pterosaurio al vuelo, con pliosaurio de postre 🍽️
Imagina ser un pterosaurio volando tranquilamente sobre el mar y terminar en el estómago de un lagarto acuático. Y luego, ese lagarto acuático se convierte en el almuerzo de un monstruo marino aún más grande. La cadena alimenticia prehistórica era básicamente un buffet donde todos comían de todo, y nadie dejaba propina. Al menos el ictiosaurio murió con el estómago lleno.