Un hallazgo en Kenia ha removido los cimientos de la paleontología. Se encontraron huellas de 1,43 millones de años que no pertenecen a ninguna especie conocida de la época. El pie es más grande y su forma es distinta a la de Homo erectus o Australopithecus. Los científicos creen que podría tratarse de un Paranthropus boisei, un pariente robusto que pudo alcanzar los 1,80 metros de altura.
La huella que cambia el mapa de la evolución humana 🦶
Las impresiones fósiles muestran un arco plantar y una pisada diferente a la de Homo erectus, que habitaba la misma zona. Esto sugiere que dos especies de homínidos con distintas formas de caminar coexistieron. El análisis biomecánico indica que el dueño de estas huellas era más pesado y tenía una zancada más amplia. Si se confirma que es Paranthropus boisei, habría que revisar su tamaño estimado y su capacidad de desplazamiento bípedo.
El pariente gordo que nos complica el árbol genealógico 🧬
Resulta que la historia de la humanidad no es una línea recta, sino un embrollo de primos, tíos y parientes lejanos. Ahora resulta que un homínido robusto, que muchos daban por un simple masticador de raíces, podría haber sido un gigante de casi dos metros. Mientras tanto, nosotros discutiendo si el pie plano es herencia de los sofás. La evolución no solo es compleja: tiene un sentido del humor bastante retorcido.