El estudio alemán Slow Bros. presenta Harold Halibut, una aventura narrativa que desafía los estándares visuales. Su aspecto gráfico no se genera por completo en un ordenador, sino que nace de maquetas físicas creadas a mano con arcilla, metal y tela. Estas son digitalizadas mediante fotogrametría con RealityCapture y ensambladas en Unity, logrando una estética de stop-motion que funciona en tiempo real. Un proceso artesanal llevado al motor gráfico.
Fotogrametría artesanal: cómo RealityCapture y Blender dan vida a las maquetas 🎨
El flujo de trabajo es tan meticuloso como el de una producción animada clásica. El equipo construye escenarios y personajes físicos en su estudio, usando técnicas de escultura y modelado tradicional. Cada pieza se escanea con fotogrametría en RealityCapture para obtener mallas 3D de alta resolución. Luego, Blender se encarga de la limpieza, retopología y ajuste de las texturas. El resultado se importa a Unity, donde se programa la iluminación y la interacción, manteniendo el aspecto rugoso y táctil de los materiales originales.
Lo que pasa cuando tu personaje pesa más que tu ordenador 🛠️
La paradoja de Harold Halibut es que, para que un muñeco de arcilla se mueva con fluidez en una pantalla, primero hay que sudar la gota gorda construyéndolo a escala real. Mientras otros estudios optimizan polígonos, Slow Bros. se pasa horas pegando trozos de tela y soldando metal. El resultado es un juego que parece una película de Laika, pero con la ventaja de que, si algo se rompe, no necesitas un parche digital: coges un poco de pegamento y lo arreglas.