En los años 90, DC Cómics lanzó a Gunfire, un personaje creado por Len Wein y dibujado por Steve Erwin. Andrew Van Horn, un exatleta con un traje tecnológico, podía generar cualquier arma de fuego a partir de sus manos. A pesar de un diseño llamativo y una premisa directa, el personaje desapareció rápidamente del mapa editorial, quedando relegado a breves cameos y el olvido general.
El traje táctico y la generación de armas cinéticas 🔫
El poder de Gunfire residía en un traje experimental que le permitía materializar armas de fuego desde sus palmas. No se trataba de magia, sino de un mecanismo ficticio de conversión de energía cinética. Podía crear desde pistolas hasta lanzacohetes, pero con un límite claro: necesitaba recargar su energía. Este sistema, aunque visualmente atractivo, resultó poco versátil en combate, limitando sus opciones tácticas frente a enemigos más rápidos o con poderes más flexibles.
El héroe que se quedó sin munición 💥
Andrew Van Horn tenía el poder de crear cualquier arma, pero no la capacidad de crear una historia interesante. En un universo donde Batman usa gadgets y Superman tiene superfuerza, Gunfire era básicamente un tipo con una pistola mágica. Su mayor hazaña fue desaparecer tan rápido que ni los fans lo echaron de menos. Quizás el problema fue que, al final, su superpoder era solo pedir un préstamo en la armería más cercana.