Santa Monica Studio ha vuelto a demostrar con God of War Ragnarök que su motor propietario es una bestia técnica. El juego ofrece un detalle de personajes tan fino que las texturas PBR parecen piel real, y la transición entre cinemáticas y jugabilidad es tan fluida que olvidas que estás ante un videojuego. La nieve se deforma bajo tus pies como si fuera de verdad.
Detrás de la magia: Maya, ZBrush y Substance Painter 🎨
Para lograr ese realismo, el equipo combinó Autodesk Maya para modelado, ZBrush para esculpir hasta el último poro, y Adobe Substance Painter para texturizar con precisión. Las herramientas de captura de movimiento de Sony captaron cada gesto de los actores, desde la furia de Kratos hasta la chulería de Atreus. El resultado es un mundo que respira sin cortes de cámara, con efectos dinámicos que te sumergen en los nueve reinos sin pestañear.
Y luego está Kratos, que no necesita captura de movimiento para partirte la cara ⚔️
Todo este despliegue técnico está muy bien, pero al final lo que importa es que Kratos sigue siendo el papá más cascarrabias del videojuego. Mientras los técnicos sudaban con los shaders PBR, el fantasma de Esparta solo quería saber cuántos draugr podía reventar por minuto. Y oye, que la nieve se deforme está muy bonito, pero cuando lanzas el hacha por décima vez contra un enano, lo que deformas es tu paciencia.