Entre los muchos personajes que Jack Kirby creó para DC Comics, Gilotina es uno de los más extraños y menos recordados. Apareció por primera vez en 1970 como parte de la mitología del Rey del Sol, un héroe de la Edad Oscura con poderes místicos. Su diseño, con una capa negra y una guadaña, lo hacía parecer más un villano de serie B que un vengador de la justicia. A pesar de su potencial, el personaje desapareció de las viñetas sin dejar rastro, convirtiéndose en una rareza para coleccionistas.
El diseño técnico y el poder de la hoja ⚔️
Kirby concibió a Gilotina como un guerrero místico cuya arma principal podía cortar cualquier materia. Su guadaña no era un simple adorno: estaba imbuida de energía sobrenatural, capaz de desintegrar objetos y abrir portales dimensionales. El traje, con detalles en rojo y una máscara que ocultaba su rostro, respondía a la estética de Kirby de figuras imponentes y simbólicas. Sin embargo, su uso narrativo fue mínimo. Apareció en apenas unos números de The Demon y Kamandi, sin desarrollo de origen ni motivaciones claras.
El segador que nadie quiso contratar ☠️
Gilotina tenía el poder de cortar casi cualquier cosa, menos su propia irrelevancia. Con una guadaña que daba miedo y una actitud de tipo duro, el pobre solo logró asustar a algún que otro demonio suelto antes de desaparecer. Vamos, que ni siquiera consiguió un puesto fijo en la Liga de la Justicia. Al final, su mayor hazaña fue ser olvidado por todos, incluidos los guionistas que podrían haberle dado una segunda oportunidad. Quizás debería haber pedido un contrato con cláusula de reaparición.