Publicado el 02/07/2026 | Autor: 3dpoder

Gigafactoría IA en Móra la Nova: fría sin gastar agua

La gigafactoría de inteligencia artificial prevista en Móra la Nova incorpora un sistema de refrigeración de circuito cerrado que no consume agua. A diferencia de otros centros que pueden gastar hasta 4 litros por kWh, esta tecnología evita la evaporación del líquido. Para la ciudadanía, esto supone un uso más sostenible de los recursos hídricos locales, ya que la electricidad provendrá de fuentes renovables. El proyecto prioriza el ahorro de agua y energía.

Refrigeración de circuito cerrado en gigafactoría de IA, tuberías metálicas azules sin evaporación de agua, servidores apilados con ventiladores girando, flujo de aire frío visible como líneas azules brillantes, paneles solares en el tejado alimentando la instalación, ingeniero revisando medidores de temperatura digitales, interior industrial limpio y futurista, estilo cinematográfico hiperrealista, iluminación fría azul-blanca, superficies reflectantes, render técnico fotorealista, alta definición

Circuito cerrado: tecnología que no se evapora 💧

El sistema de refrigeración de circuito cerrado funciona recirculando el mismo fluido refrigerante sin exponerlo al aire, eliminando así la pérdida por evaporación. Mientras que los centros de datos convencionales requieren miles de litros diarios para disipar el calor, esta instalación mantiene estables las temperaturas de los servidores con un consumo hídrico nulo. Además, al alimentarse con electricidad renovable, se reduce la huella de carbono asociada al entrenamiento de modelos de IA, un proceso conocido por su alta demanda energética.

El aire acondicionado que no pide factura del agua 🌡️

Mientras que en Silicon Valley los servidores se beben el equivalente a una piscina olímpica cada semana, en Móra la Nova han decidido que sus chips tengan sed de datos, no de agua. El sistema parece tan eficiente que hasta el líquido refrigerante debe estar preguntándose: ¿y yo para qué estoy aquí? Al final, la IA enfriará cabezas calientes sin dejar el pantano seco. Un lujo que ni los ventiladores de toda la vida habían conseguido.