Ghostwire: Tokyo nos sumerge en una capital japonesa vacía y empapada por la lluvia. El juego de Tango Gameworks utiliza Unreal Engine 4 para recrear el distrito de Shibuya con un nivel de detalle que roza lo documental. Calles mojadas, reflejos de neón y una atmósfera densa son la base sobre la que se despliega su propuesta sobrenatural, donde la tecnología gráfica trabaja para hacer creíble lo imposible.
El motor gráfico tras los hechizos de kuji-kiri 🎮
El realismo de Ghostwire: Tokyo se apoya en una combinación de herramientas de modelado y texturizado. Los artistas emplearon 3ds Max y ZBrush para construir los escenarios y criaturas, mientras que Substance Suite definió los materiales. El Ray Tracing se activa para generar reflejos precisos de los carteles de neón sobre el asfalto mojado. Los efectos de partículas, que visualizan los hechizos de kuji-kiri, son el resultado de un trabajo fino sobre sistemas de emisión en Unreal Engine 4, dando forma a hilos de energía que se desintegran en el aire.
Cuando el Ray Tracing te muestra hasta el reflejo de tu mala leche 🌧️
Que nadie se engañe: el verdadero protagonista de Ghostwire: Tokyo no es el protagonista, sino el agua. Cada charco es un espejo de neón que te recuerda lo bonito que es todo mientras arrancas almas a gritos. Los desarrolladores debieron pasarse horas discutiendo si la humedad de una farola era realista, mientras nosotros intentamos no morir atropellados por un espíritu con prisa. Al final, el juego consigue que te sientas solo, pero con un alarde técnico que te hace olvidar que deberías estar en la ducha.