Sucker Punch vuelve a la carga con Ghost of Yōtei, una secuela que refina el motor propietario que ya vimos en Ghost of Tsushima. No esperes revoluciones, sino una evolución centrada en el detalle: el viento ya no solo mueve la hierba, ahora es un personaje más. El estudio apuesta por un estilo visual poético, alejado del realismo crudo, para contar una nueva historia en el Japón feudal.
Renderizado dinámico y simulación de fluidos a medida 🌊
El motor de Sucker Punch ha sido retocado para manejar flujos masivos de partículas: hojas de otoño, nieve y pétalos que reaccionan al entorno y al combate. La iluminación ambiental se inspira en el cine clásico samurái, con contrastes marcados y sombras alargadas. La simulación de fluidos, como sangre y pintura, se ha mejorado con herramientas internas, apoyadas por Autodesk Maya para modelado y Adobe Photoshop para texturas. Todo está diseñado para que cada elemento visual tenga un propósito narrativo.
El viento: el becario más explotado del estudio 💨
Mientras los programadores se pelean con la física de los pétalos, el pobre viento sigue siendo el que más curra. No solo guía al jugador como en Tsushima, ahora también tiene que mover cada hoja, cada copo de nieve y cada gota de sangre. Ojalá le pagaran horas extra. Porque, seamos sinceros, si el viento falla, todo el tinglado poético se va al garete. Y entonces sí, tendríamos un Ghost of Yōtei bastante menos lírico.