Joan Gaspart, empresario hotelero y expresidente del Barça, abandona Turisme de Barcelona después de 33 años. Fue uno de los impulsores del consorcio en 1993 para capitalizar el éxito de los Juegos Olímpicos. Su modelo multiplicó los visitantes de 2,45 millones a 16 millones anuales. Su salida marca el fin de una era y abre interrogantes sobre el futuro de la gestión turística en la ciudad, un sector clave para el empleo y la economía local.
Transformación digital: el reto de gestionar 16 millones de visitas 📊
El crecimiento exponencial del turismo obliga a replantear las herramientas tecnológicas de control. Barcelona necesita sistemas de monitorización en tiempo real para medir el impacto en vivienda, movilidad y comercio local. Las plataformas de datos abiertos y la inteligencia artificial aplicada a la predicción de flujos permitirían ajustar la oferta hotelera y de alquiler vacacional. Sin estos desarrollos, la capacidad de reacción del consistorio seguirá siendo reactiva y no preventiva, un riesgo para la convivencia vecinal.
Gaspart se va, pero el turismo de selfies sigue aquí 📸
Joan deja el cargo, pero las hordas de turistas con mapas de papel y chanclas en la catedral no tienen previsto jubilarse. El nuevo gestor hereda el reto de que las terrazas no ocupen las aceras y de que los pisos turísticos no parezcan colonias de hormigas. Al menos, Gaspart ya no tendrá que escuchar a los vecinos quejándose de que el hotel de al lado tiene más plantas que su paciencia.