Publicado el 02/07/2026 | Autor: 3dpoder

Galaxy Z Fold 8 se encoge: Samsung juega con pizza y chocolate

Samsung ha publicado en Instagram unos videos cortos que parecen sacados de un canal de cocina. Con sonidos de pizza crujiente y chocolate al partirse, la firma coreana insinúa un diseño más compacto para su próximo plegable. La idea es clara: un teléfono que no parezca un ladrillo al meterlo en el bolsillo. Los rumores apuntan a un formato más cuadrado y fácil de manejar con una sola mano, dejando atrás la estética alargada de modelos anteriores.

Samsung Galaxy Z Fold 8 unfolding mechanism in mid-air, pizza slice-shaped hinge component bending with audible crack sound effect, chocolate bar breaking apart to reveal a compact square phone form factor, pocket silhouette showing reduced thickness compared to previous models, cinematic product visualization, golden brown pizza crust texture on metallic frame, dark chocolate gloss finish on glass back panel, slow-motion action sequence, dramatic spotlight highlighting the hinge folding process, photorealistic technical illustration with engineering precision, sleek industrial design, minimalist white background with subtle shadow play

Menos pliegue, más bolsillo: los cambios técnicos esperados 📱

Las filtraciones técnicas sugieren que el Z Fold 8 reducirá su anchura al plegarse, acercándose a las dimensiones de un teléfono convencional. Esto implicaría una bisagra rediseñada y una pantalla exterior más ancha, algo que los usuarios llevan pidiendo desde la primera generación. Además, se espera un grosor menor, posiblemente por debajo de los 13 mm cuando está cerrado. Samsung también podría integrar una cámara bajo la pantalla mejorada, aunque no hay confirmación oficial. El procesador será el Snapdragon 8 Elite, y la batería podría mantener los 4.400 mAh actuales, priorizando la eficiencia sobre la capacidad bruta.

Samsung nos vende el sueño de un plegable que cabe en cualquier lado 🍕

La estrategia de marketing es tan sutil como un martillo: videos de alimentos que se cortan para que asociemos el chasquido de la bisagra con una experiencia gourmet. Porque nada dice lujo como pagar 2.000 euros por un teléfono que suena a pizza. Eso sí, si el nuevo diseño es tan compacto como prometen, quizá por fin podamos llevar el móvil en el bolsillo delantero sin parecer que llevamos una tableta escondida. O sin que se nos caiga al sentarnos. Todo un avance para la humanidad.