Un incendio forestal en la sierra de Alcubierre ha calcinado 2.800 hectáreas de pinar y avanza sin control. Los vecinos de Leciñena contienen la respiración a la espera de que el viento amaine para poder frenar las llamas. Temen perder no solo la riqueza natural, sino también rutas históricas como la de Orwell. El monte tardará décadas en recuperarse, afectando al trabajo, la caza y el turismo local.
La tecnología de extinción se enfrenta a un muro de viento y sequía 🔥
Los medios aéreos y terrestres desplegados en la zona chocan contra un viento racheado que dificulta las descargas de agua y la creación de cortafuegos. Los drones de vigilancia térmica han detectado focos secundarios a más de dos kilómetros del perímetro principal, lo que obliga a redirigir los recursos. Sin embargo, la orografía accidentada y la falta de humedad en el suelo reducen la eficacia de las líneas de defensa, dejando a los equipos en una lucha constante contra el reloj.
El monte arde, pero al menos los conejos tendrán vista panorámica 🐰
Mientras los vecinos rezan por que el viento se calme, los conejos y jabalíes de la zona ya están buscando nuevos barrios residenciales en los pueblos de alrededor. Eso sí, con 2.800 hectáreas menos de arboleda, ahora tendrán una vista despejada de la sierra. Quizá sea el momento de que los cazadores actualicen sus mapas, porque la próxima temporada no habrá donde esconderse ni para ellos ni para las piezas.