Un sello de cera atribuido a la Inquisición resultó ser una falsificación moderna. El análisis forense reveló una técnica de clonación micrométrica mediante moldeado de silicona líquida bajo vacío. Los estafadores copiaron hasta las microfisuras del original. El caso expone cómo la tecnología 3D facilita la falsificación de objetos históricos de alto valor.
Pipeline 3D: escaneo, mallado y reproducción exacta 🛠️
El proceso comenzó con Artec Studio para capturar la geometría del sello original con precisión submicrométrica. La nube de puntos se procesó en MeshLab para limpiar artefactos y generar una malla de alta densidad. Con esa malla se fabricó un molde negativo de silicona líquida curada en cámara de vacío, eliminando burbujas. El resultado fue una copia con réplicas exactas de grietas y desgaste, indistinguible a simple vista.
La Inquisición digital: el sello que nunca existió 🔍
Lo mejor es que el sello original tampoco era auténtico. Al escanearlo, los peritos descubrieron que procedía de una serie limitada de souvenirs fabricados en los 80. Los estafadores, tan meticulosos con la silicona, no revisaron la procedencia. Ahora tienen un molde perfecto de una pieza que vale lo mismo que un llavero de plástico. Ironías del oficio.