El desastre del pozo de almacenamiento subterráneo de gas reveló un fallo crítico: el cemento de sellado se fisuró tras continuos ciclos de inyección y purga. La presión fluctuante generó fatiga en el material, abriendo vías de fuga. Este problema, común en instalaciones mal diseñadas, puede provocar escapes y riesgos ambientales. El análisis post-evento exige revisar los protocolos de sellado y los materiales empleados.
Modelado 3D con CloudCompare y FLAC3D para análisis de fallos 🛠️
Para estudiar la fisuración, se empleó CloudCompare en el procesamiento de nubes de puntos de la tubería 3D, permitiendo detectar deformaciones milimétricas en la interfaz cemento-roca. Luego, FLAC3D simuló el comportamiento mecánico del sellado bajo cargas cíclicas. Los resultados mostraron que la fatiga acumulada por los ciclos de inyección y purga genera tensiones de tracción que superan la resistencia del cemento, iniciando grietas que crecen con cada ciclo. El modelo permite predecir la vida útil del sellado.
El cemento no era tan eterno como prometía el folleto 😅
Al parecer, al cemento de sellado le faltó leer el manual de resistencia a la fatiga. Mientras los ingenieros celebraban los ciclos de inyección como si fueran récords de spinning, el material se iba agrietando en silencio. Ahora, toca pegar los pedazos con más cemento y esperar que esta vez no se aburra antes de tiempo. Eso sí, el próximo pozo vendrá con yoga antiestrés incluido para el hormigón.