A partir de septiembre, 14 niños de Baleares con parálisis cerebral o atrofia muscular podrán usar un exoesqueleto pediátrico para mejorar su movilidad y autoestima. Es la primera comunidad en integrar esta terapia en servicios sanitarios y sociales, con una inversión de 209.000 euros de fondos europeos. Para la ciudadanía, esto significa que los menores ganarán autonomía y retrasarán complicaciones por inmovilidad.
Cómo funciona el traje robótico que da pasos por ellos 🤖
El exoesqueleto es un dispositivo motorizado que se ajusta al cuerpo del niño y articula las piernas de forma asistida. Sensores detectan el movimiento y activan motores para imitar la marcha natural. La terapia se realizará en sesiones supervisadas por fisioterapeutas, con el objetivo de fortalecer músculos, mejorar la circulación y reducir contracturas. No es una cura, pero ralentiza los efectos de la inmovilidad prolongada. La clave está en la repetición de patrones de caminata que el sistema memoriza y adapta a cada paciente.
El exoesqueleto: porque los padres también necesitan un respiro 😅
Mientras los niños caminan como pequeños transformers, los padres pueden relajarse un poco. Porque sí, cargar con tu hijo a cuestas durante años es un deporte extremo no olímpico. Ahora, en lugar de pedir que te crezcan brazos robóticos, el sistema hace el trabajo. Eso sí, cuidado con el vecino que vea al niño pasar: podría pensar que han llegado los marines. Al menos, las facturas de la luz subirán, pero la autoestima de los peques también.