Un grupo de 50 eurodiputados ha solicitado a la FIFA que investigue el premio a la paz que su presidente, Gianni Infantino, entregó a Donald Trump en 2025. Los legisladores enviaron una carta al comité de ética del organismo para que explique los criterios del galardón. Esta petición refleja la preocupación ciudadana por la transparencia de la FIFA y el uso de sus reconocimientos para figuras políticas que generan controversia. La credibilidad del fútbol internacional está en entredicho.
El dilema ético en los algoritmos del fútbol global 🤖
La polémica revela un vacío en los sistemas de gobernanza de la FIFA. Si aplicamos un enfoque técnico, los procesos de selección de premios carecen de trazabilidad algorítmica o auditoría pública. Un modelo basado en blockchain podría registrar cada voto y criterio de evaluación, garantizando transparencia. Sin embargo, la organización aún opera con lógicas analógicas de poder y favores. La digitalización de estos procesos no solo mejoraría la confianza, sino que evitaría que decisiones subjetivas manchen la reputación del deporte más popular del planeta.
Infantino busca la paz con un cheque en la mano 💸
Mientras tanto, Infantino debe explicar si el premio era por la paz mundial o por la paz fiscal de Trump. Porque entregar un galardón así a quien promovió el caos diplomático es como darle un carné de conductor a un kamikaze. Quizás la FIFA buscaba un patrocinador para el Mundial de 2026 y se confundió de carpeta. Lo cierto es que, si la paz se mide en dólares, el señor Trump es el nuevo Gandhi del fútbol. Menos mal que Messi no se presenta a la reelección.