Publicado el 03/07/2026 | Autor: 3dpoder

España veta a Palantir pero la OTAN la pone al mando de sus datos

El Gobierno español ha solicitado a empresas públicas como Telefónica y Correos que eviten firmar nuevos contratos con la tecnológica estadounidense Palantir, alegando riesgos para la seguridad nacional. Sin embargo, la OTAN, de la que España forma parte, ha colocado a la misma firma al frente de su sistema de datos militares. Para la ciudadanía, esta decisión revela una contradicción evidente: se veta a la empresa en acuerdos menores mientras se mantiene un pacto clave de Defensa. La conclusión es que el veto parece más un gesto político que una postura firme.

Photorealistic wide-angle scene inside a NATO command center, a central holographic globe displaying European military data streams, Palantir software interface glowing on multiple screens, Spanish flag patch on a uniformed officer in background, a locked briefcase with OTAN insignia being handed over by a civilian contractor, while a separate desk shows a rejected contract document with Telefonica and Correos logos crumpled and discarded, dramatic contrast between high-tech surveillance systems and bureaucratic rejection, cold blue and steel lighting, ultra-detailed hardware, cinematic technical illustration

Palantir: el software que divide a los aliados 🤖

Palantir desarrolla plataformas de análisis de datos masivos como Gotham y Foundry, usadas para integrar información de inteligencia y operaciones militares. La OTAN ha elegido su sistema para unificar datos de sus 32 miembros, lo que implica acceso a información sensible de todos los países. Mientras tanto, en España, el veto se aplica a contratos de servicios logísticos o de análisis interno, sin afectar la participación en el programa aliado. Esta diferencia de criterio genera dudas sobre la coherencia técnica de la medida, ya que los datos compartidos en la OTAN son más críticos que los gestionados en contratos domésticos.

Veto a medias: la paradoja española 🇪🇸

Así que, resumiendo: España no deja que Palantir toque los datos de Correos, pero sí permite que maneje los de la OTAN. Es como prohibirle a un fontanero que te arregle el grifo del baño mientras le alquilas la casa entera. El gesto político queda perfecto para la foto, pero en la práctica, los datos militares españoles ya están pasando por los servidores de la empresa. Al final, el veto parece más un capricho de última hora que una decisión de Estado. O como diría un funcionario: no firmes con ellos, pero que sigan con lo suyo.