Ematsa ha anunciado una inversión superior a medio millón de euros para renovar la red de agua en cuatro calles de Tarragona. Las obras, que comienzan el 6 de julio y durarán nueve meses, sustituirán casi un kilómetro de tuberías antiguas por otras de fundición más resistentes. El objetivo es reducir averías y cortes de suministro, aunque durante las fases de obra se generarán molestias temporales en accesos y movilidad.
Fundición dúctil: la apuesta técnica contra las fugas 💧
La nueva tubería de fundición dúctil ofrece mayor resistencia a la presión y a la corrosión que las viejas conducciones de fibrocemento. Se instalarán válvulas de sectorización y acometidas modernas, lo que permitirá aislar tramos sin cortar el suministro general. La obra se ejecutará por fases para minimizar el impacto en el tráfico, con desvíos señalizados. Con esta mejora, la red gana fiabilidad y durabilidad, reduciendo el riesgo de roturas imprevistas.
Nueve meses de obras: el agua llegará, la paciencia no tanto 🚧
Los vecinos de las calles afectadas disfrutarán de un servicio de agua más fiable, pero primero toca sobrevivir a nueve meses de cortes de calle, desvíos y ruido de martillos neumáticos. Eso sí, cuando terminen, nadie recordará las molestias, solo que el grifo ya no echa agua color té. Mientras tanto, toca armarse de paciencia y, quizá, de un buen casco para sortear las obras.