Un equipo de científicos propone rociar partículas de azufre en los polos para reflejar la luz solar y reducir el calentamiento global hasta 1°C. Sin embargo, el estudio revela que este aerosol formaría ácido sulfúrico en la atmósfera. Las concentraciones en las rutas aéreas superarían los límites seguros establecidos por la Unión Europea, afectando la salud respiratoria de pilotos y azafatas.
Tecnología climática con efectos secundarios en cabina 🛩️
La geoingeniería propuesta inyectaría sulfatos en la estratosfera polar para crear un escudo reflector. El problema es que los modelos climáticos muestran que el ácido resultante se concentraría en las rutas de vuelo comerciales del hemisferio norte. Los niveles de partículas finas en cabina alcanzarían 15 µg/m³, superando el límite seguro de la OMS. Esto obligaría a repensar filtros de aire y protocolos de seguridad, además de generar costos adicionales en mantenimiento de aeronaves.
Viajar para salvar el planeta, pero con mascarilla de gas 😷
Así que la solución para evitar que el planeta hierva es que los pasajeros respiren ácido sulfúrico durante el vuelo. Un plan perfecto: bajamos la temperatura global un grado, pero subimos la irritación pulmonar de los viajeros al máximo. Los pilotos tendrán que elegir entre aterrizar con seguridad o toser durante el aterrizaje. Menos mal que las aerolíneas ya venden asientos con recargo; ahora podrán añadir el seguro antídoto.