Gardner Fox y Mike Sekowsky crearon en 1968 a Duncan Pramble, un científico que, tras un accidente, obtuvo la capacidad de resucitar cada vez que moría. Sin embargo, este poder tenía un precio: perdía un recuerdo con cada regreso. A pesar de su premisa única, el personaje desapareció rápidamente del radar de DC Cómics, convirtiéndose en una rareza de la Edad de Plata que pocos recuerdan.
El mecanismo técnico de una resurrección imperfecta ⚙️
El poder de Pramble operaba con una lógica simple pero cruel. Su cuerpo, al morir, se regeneraba de forma instantánea en un lugar seguro, pero el proceso borraba un fragmento de su memoria a largo plazo. Esto significaba que cada muerte lo distanciaba más de su identidad original. Fox utilizó este fallo narrativo para explorar temas de identidad y sacrificio, aunque el personaje nunca tuvo un desarrollo profundo más allá de sus apariciones en títulos como Showcase o Brave and the Bold.
Lo malo de morir: se te olvida hasta la contraseña del WiFi 😅
Duncan Pramble tenía un problema existencial serio: moría, volvía, pero ya no recordaba por qué había muerto. Imagina tener que preguntar cada vez quién es tu jefe o dónde dejaste las llaves. Para un superhéroe, esto es un caos; para un oficinista, sería un despido asegurado. Al final, el pobre tipo desapareció de los cómics, quizás porque ya ni recordaba que era un superhéroe.