El reciente incendio en Castellón ha dejado al descubierto una realidad incómoda: mientras se recortan partidas para limpieza de montes y refuerzo de bomberos, el asfalto sigue siendo la prioridad. Autovías que se cortan por el fuego evidencian una gestión que prefiere reaccionar ante el desastre antes que prevenirlo.
Sensores y drones no pueden sustituir la gestión forestal 🌲
La tecnología permite detectar focos con satélites y drones, pero sin una red de cortafuegos ni desbroce mecánico, los datos solo advierten del caos. Sistemas de alerta temprana y vehículos autónomos para extinción son herramientas útiles, pero no reemplazan la inversión básica en poda selectiva y pastoreo controlado. Sin prevención, la innovación es un parche digital sobre un bosque seco.
El asfalto no se quema, pero arde con nosotros dentro 🔥
La ironía es que construimos autopistas para llegar rápido al monte, pero luego el monte se toma la autopista. Al final, lo más efectivo contra el fuego no es un carril más, sino una motosierra y un cubo de agua. Quizá deberíamos asfaltar los bosques para que no ardan, o mejor, dejar de recortar lo que realmente nos protege.