En un garaje español, Ramón Jiménez, expiloto de carreras, construyó el Jiménez Novia, un coche con motor W16 de 567 caballos capaz de alcanzar 380 km/h. Este vehículo, fabricado con cuatro motores de moto Yamaha y piezas de helicóptero, se adelantó diez años al Bugatti Veyron. Solo existe una unidad, y demuestra que la innovación no necesita nóminas millonarias.
Tecnología de guerrilla: motos y helicópteros bajo el capó 🚁
Jiménez unió cuatro motores de Yamaha FZR 1000 para crear un bloque W16 artesanal. El chasis incorporó componentes aeronáuticos, como piezas de helicóptero, para soportar las altas velocidades. Sin acceso a túneles de viento ni supercomputadoras, resolvió problemas de refrigeración y estabilidad con ingenio práctico. El resultado fue un bólido que, en 1995, ya superaba registros que Bugatti alcanzaría en 2005 con el Veyron.
Lo que tu mecánico de confianza jamás te recomendaría 🔧
Mientras las grandes marcas invertían millones en I+D, Jiménez lo hizo con cuatro motos prestadas y restos de un helicóptero. Si llevas tu coche al taller y el mecánico te sugiere montar motores de Yamaha y piezas de rotor, probablemente le pidas el número de su psiquiatra. Pero Jiménez lo hizo, y su Novia sigue siendo un monumento a la osadía de no leer el manual de instrucciones.