Un caso reciente de falsificación de estatuas de fundición de oro ha destapado una técnica sofisticada: ocultar un núcleo mecanizado de tungsteno en el interior para alterar el peso volumétrico. El tungsteno, de densidad similar al oro, permite engañar a balanzas y pruebas básicas. Para destapar estos fraudes, se emplean herramientas de inspección como VGSTUDIO MAX y Geomagic Control X, que analizan la estructura interna sin dañar la pieza.
Pipeline 3D para detectar el núcleo oculto 🔍
El proceso comienza con un escaneo de tomografía computarizada (CT) que genera una nube de puntos del objeto. Con VGSTUDIO MAX se reconstruye el modelo volumétrico y se segmentan los materiales por densidad, revelando el núcleo de tungsteno como una zona de alta atenuación. Luego, Geomagic Control X compara el modelo digital con el diseño CAD original, calculando desviaciones en masa y volumen. La diferencia entre el peso esperado y el real expone el engaño con precisión milimétrica.
Más falso que un lingote de oro con relleno de tuercas 😅
Alguien pensó que meter tungsteno dentro de una estatua era la jugada maestra del timo. Y vaya, casi funciona: el peso es el mismo, el brillo engaña, y hasta el más listo muerde la esquina pensando que es oro puro. Pero luego llega el escáner CT y te descubre el pastel, o mejor dicho, el tungsteno. La moraleja: si vas a falsificar oro, al menos no uses un metal que los ingenieros detectan con un software de oferta.