El RCD Espanyol ha desvelado su nueva equipación para la temporada 2026-2027, un diseño de franjas estrechas y pantalones negros que ha provocado un aluvión de críticas entre los seguidores pericos. La directiva, liderada por Monchi, defiende la prenda bajo el lema Rebels d’arrel, pero los aficionados echan de menos las clásicas franjas anchas de los años 70 y 80. El club parece haber priorizado una estética moderna sobre la tradición, generando un debate sobre la identidad de la entidad.
El proceso de diseño: entre la tradición y la innovación textil 🧵
Desde el punto de vista técnico, la camiseta presenta un tejido de punto jacquard que integra las franjas estrechas en la propia estructura del textil, eliminando costuras laterales para mejorar la transpirabilidad. Los pantalones negros, fabricados con un poliéster reciclado de alta compresión, buscan optimizar el rendimiento en el campo. Sin embargo, la reducción del ancho de las rayas de 4 a 1,5 centímetros ha sido el principal punto de fricción, ya que altera la percepción visual del escudo y rompe con la continuidad histórica del uniforme.
Rebels d’arrel o el arte de enfadar a tu propia hinchada 😤
La campaña Rebels d’arrel prometía una vuelta a los orígenes, pero el resultado parece más un homenaje a un equipo de fútbol sala de los 90 que a los míticos equipos de LaLiga. Los aficionados, lejos de sentirse rebeldes, se han unido en una causa común: exigir que alguien en la directiva coja una foto de Márquez o Lauridsen y entienda que las rayas no se tocan. Mientras Monchi defiende el diseño, en las peñas ya circulan bocetos de la próxima equipación hechos con rotulador sobre una servilleta.