Publicado el 23/07/2026 | Autor: 3dpoder

El caos visual que moderniza el clásico Eton Mess en supermercados

El estudio Derek&Eric ha diseñado la identidad visual de The Glorious Mess, una nueva marca de postres que reinterpreta el accidente culinario que dio origen al famoso Eton Mess. El resultado es un empaque colorido y deliberadamente desordenado que busca captar la atención en los lineales de supermercados británicos, presentando merengues y pudines nostálgicos con un enfoque visual vibrante y sin reglas aparentes.

Art director s hand holding a glossy supermarket dessert package, crushed meringue pieces and strawberry sauce splattering outward mid-air as if the box exploded, chaotic colorful fragments frozen in motion against a white studio background, packaging mockup with torn edges and dripping cream, graphic design tools like a stylus and tablet visible on the desk below, cinematic product photography, vibrant neon pink and yellow accents, high-speed capture lighting, hyperrealistic texture detail, technical studio setup with softbox reflections visible.

La tipografía y el color como herramientas de caos controlado 🎨

Desde el punto de vista del diseño gráfico, Derek&Eric aplicaron una paleta saturada de tonos pastel y neón, combinada con tipografías manuscritas yuxtapuestas y formas irregulares que imitan el desorden de un postre derramado. La estrategia visual rompe con la simetría tradicional de los empaques de repostería, usando superposiciones y texturas que evocan merengue batido y frutas aplastadas. Cada producto mantiene una jerarquía visual intencionalmente caótica, pero con una estructura subyacente que guía al ojo hacia el nombre de la marca, el sabor y la información nutricional clave.

El diseño que convierte el desorden en excusa para no ordenar la cocina 🍰

Ahora, cuando dejes caer un plato de merengue sobre la encimera, puedes llamarlo The Glorious Mess y venderlo como parte de una estrategia de marketing. El empaque parece diseñado por un niño con acceso ilimitado a rotuladores fluorescentes y una obsesión por los colores que chocan. Si tu despensa parece un campo de batalla de postres, al menos tendrás la excusa perfecta: no es desorden, es identidad visual de vanguardia. Lo único que falta es que el yogur caducado de la nevera también tenga su propio estudio de diseño.