Los economistas jefe de los ministros Cuerpo y Escrivá han dejado sus despachos oficiales para aterrizar en consultorías privadas de alto nivel. Esto significa que personas con acceso a datos sensibles del Gobierno ahora asesoran a empresas. Para la ciudadanía, la pregunta es clara: las decisiones que se tomaron beneficiaron al interés general o allanaron el camino hacia un empleo mejor pagado?
Datos públicos, algoritmos privados 🔍
En el sector tecnológico, esta fuga de cerebros plantea un riesgo específico. Los modelos predictivos y las bases de datos gubernamentales sobre fiscalidad y gasto público son materia prima para consultoras que desarrollan software de optimización para grandes corporaciones. Cuando un ex alto cargo aplica estos conocimientos en una firma privada, la línea entre el servicio público y el negocio se difumina. No se trata de espionaje, sino de un uso estratégico de información privilegiada que puede distorsionar la competencia y la equidad fiscal.
La puerta giratoria: funciona mejor que el ascensor 🚪
Resulta que la verdadera carrera de fondo en la administración no era escalar puestos, sino entrenarse para la mejor oferta privada. Es como si un jugador de fútbol se entrenara con el equipo rival para luego fichar por él, pero con la diferencia de que aquí el entrenador decide las reglas del partido. Al final, el único gol que parece seguro es el que marcan los bolsillos de las consultoras, mientras la afición (nosotros) nos preguntamos si el árbitro no estará vendido.