Marc Márquez y Tadej Pogacar han compartido entrenamiento en las carreteras catalanas, un encuentro que une a dos deportistas en plena preparación. El piloto de MotoGP, recuperándose de su cuarta operación de hombro, busca regresar a la victoria, mientras el esloveno se prepara para su quinto Tour de Francia. La ciudadanía ve en esta colaboración un ejemplo de esfuerzo y superación, donde el deporte de élite demuestra que la perseverancia y la pasión no entienden de disciplinas ni fronteras.
Biomecánica y potencia: la ciencia tras el pedaleo conjunto 🚴♂️
El entrenamiento conjunto permite analizar parámetros técnicos clave para ambos. Pogacar, con una cadencia media de 90-100 rpm en llano, y Márquez, acostumbrado a rangos de potencia explosiva en moto, ajustan sus regímenes de esfuerzo. Para el catalán, el pedaleo constante en bicicleta es parte de su rehabilitación, buscando recuperar la movilidad del hombro sin forzar los tendones. La bici de carretera, con su geometría aerodinámica, ofrece un trabajo isocinético que complementa la fisioterapia. Datos de potencia y frecuencia cardíaca se cruzan para optimizar la recuperación y la resistencia aeróbica de ambos.
El Tour y la MotoGP: dos mundos, una misma queja 😅
Mientras Pogacar subía un puerto con la soltura de quien va a comprar el pan, Márquez se aferraba al manillar como si llevara un saco de patatas en la espalda. Se rumorea que el de Cervera pidió prestada la bicicleta de repuesto del esloveno, pero al ver el precio, dijo que prefería seguir con su Honda. Al final, el único que no se quejó fue el asfalto, que aguantó estoico los pedaleos de un campeón del Tour y las maldiciones de un piloto que ya echa de menos el motor.