Este fin de semana, dos hombres de 82 y 71 años perdieron la vida en las playas de Cunit y Lloret de Mar. En Cunit no había socorristas en el momento del suceso. En Lloret, la playa contaba con bandera verde y vigilancia activa. Desde junio, son ya 15 las personas fallecidas por ahogamiento en las costas catalanas. La situación obliga a recordar que el mar es imprevisible y que hay que extremar la precaución incluso en días aparentemente tranquilos.
Sistemas de alerta y vigilancia: cuando la tecnología no lo es todo 🌊
Las playas catalanas disponen de sistemas de banderas, torres de vigilancia y equipos de rescate. En Lloret, la bandera verde indicaba condiciones aparentemente seguras, pero no evitó la tragedia. La tecnología actual permite predecir corrientes y olas con sensores, pero su eficacia depende de la interpretación humana y de la rapidez en la respuesta. Un socorrista formado sigue siendo el factor crítico. En Cunit, la ausencia de personal de vigilancia dejó a los bañistas sin ese recurso básico. La combinación de datos meteorológicos y personal cualificado es la única forma de reducir el riesgo.
El mar da sorpresas: bandera verde no es sinónimo de piscina 🏖️
Uno pensaría que con bandera verde el agua es como una sopa tibia y sin peligro. Pero el mar tiene su propio criterio. Puede que la superficie esté plana mientras una corriente de retorno te lleva directo a alta mar. Así que, querido bañista, no confíes en el color de la bandera como si fuera un semáforo en hora punta. Si el agua te llega al cuello y notas que te arrastra, no hagas como que eres un surfista profesional. Sal, respira y respeta al océano. Que no te gane la partida.