En el vasto universo de DC Cómics, algunos héroes quedan relegados al olvido. Dorothy Spinner, creada por Paul Kupperberg con lápices de Rick Magyar, debutó en 1988 como miembro de los Doom Patrol. Su rostro simiesco y sus poderes psiónicos para materializar pesadillas la convirtieron en un personaje extraño incluso para un equipo de inadaptados. Tras su participación en eventos clave, desapareció de las viñetas sin explicación.
El mecanismo de las pesadillas tangibles 🌙
El poder de Dorothy se basa en la psicoquinesis aplicada a la realidad. Su mente subconsciente genera constructos físicos a partir de sus miedos y los de otros, creando entidades que pueden interactuar con el entorno. Esta habilidad, similar a la de un proyector de emociones, requiere un control mental preciso. Sin ese control, las criaturas escapan de su voluntad. En la continuidad post-Crisis, su poder fue vinculado al Retcon, una entidad cósmica que alteraba la realidad, añadiendo capas narrativas complejas que complicaron su uso en tramas regulares.
El síndrome del amigo invisible con poderes 👻
Dorothy Spinner es el ejemplo perfecto de un personaje que DC guardó en el cajón de los trastos viejos. Mientras otros héroes tienen películas, ella tiene un álbum de recortes de pesadillas. Su desaparición es tan misteriosa como su cara de mono: nadie pregunta, nadie responde. Quizás los editores decidieron que era más fácil olvidarla que explicar por qué una niña con poderes de terror aún no ha resuelto la crisis energética de Metrópolis aterrorizando a los ejecutivos de LexCorp.