id Software presenta Doom: The Dark Ages, un título que marca el debut del motor id Tech 8. El enfoque no es la fidelidad visual a toda costa, sino una optimización severa para mantener tasas de refresco altas mientras la pantalla se llena de cientos de enemigos. La tecnología promete una experiencia fluida y agresiva.
Ray Tracing nativo y geometría que se deshace en pedazos 💥
El nuevo motor implementa de forma nativa reflejos y sombras por Ray Tracing, pero su característica más llamativa es la destrucción geométrica de escenarios a microescala. Cada impacto en una columna o muro genera fragmentos que responden a la física del juego. Para modelar estas piezas y los demonios, el equipo usó ZBrush y Autodesk Maya, junto a herramientas internas de id Software. Todo está calculado para que el rendimiento no se resienta.
El drama de tener que limpiar 500 escombros por partida 😅
La destrucción a microescala suena genial hasta que te das cuenta de que vas a pasar más tiempo esquivando cascotes que a los propios demonios. Ahora, además de preocuparte por tu salud, tendrás que calcular la trayectoria de un trozo de pared que vuela hacia tu cabeza. id Software ha conseguido que una simple explosión se sienta como un terremoto en una tienda de porcelana. Bien por ellos, mal por tus reflejos.