Novak Djokovic resolvió su duelo ante Stefanos Tsitsipas en Wimbledon con una victoria clara de 6-3, 6-4, 6-2 en solo una hora y 40 minutos. Tras un debut complicado, el serbio mostró su versión más sólida, dominando el partido sin concesiones. Su actuación lo sitúa de nuevo como el gran favorito al título, reafirmando su candidatura a un octavo trofeo en la hierba londinense.
La precisión técnica que desmonta a cualquier rival 🎾
El partido fue un manual de ejecución táctica. Djokovic neutralizó el revés a una mano de Tsitsipas con cortes profundos y cambios de ritmo, forzando errores no forzados del griego. Su resto, con un 78% de puntos ganados con el primer saque del oponente, fue quirúrgico. La movilidad del serbio en la red y la consistencia desde el fondo de pista evidencian un trabajo de preparación física orientado a mantener la intensidad sin desgaste excesivo, clave en torneos largos.
El día que Djokovic le prestó la raqueta a Tsitsipas (y no se dio cuenta) 😂
Viendo el partido, uno pensaba que Tsitsipas había llegado a Wimbledon con el manual equivocado. Intentaba golpes ganadores desde el fondo, pero Djokovic devolvía todo como si fuera un muro con reflejos. El griego parecía jugar contra una versión mejorada de sí mismo, pero con menos errores. Al final, el marcador fue tan desequilibrado que hasta el juez de silla parecía aburrido. Djokovic no solo ganó; hizo que Tsitsipas pareciera un sparring de lujo.