Kojima Productions regresa con Death Stranding 2: On the Beach, apoyado en el Decima Engine de Guerrilla Games. Esta iteración se enfoca en perfeccionar el fotorrealismo en entornos desérticos y rocosos. El motor simula la degradación de materiales por agentes climáticos, mientras que las animaciones faciales se extraen mediante escaneos 4D de los actores, buscando una representación más precisa de la actuación.
Fotogrametría y texturizado para la erosión digital 🏜️
El equipo emplea herramientas de fotogrametría de Sony para capturar rocas y arena, trasladando detalles geológicos al motor. Autodesk Maya se usa para la estructura de personajes y vehículos, mientras que Adobe Substance Painter define el desgaste de superficies. La erosión por viento o lluvia se procesa en tiempo real, alterando el color y la rugosidad de los materiales. Este enfoque busca que cada cicatriz en el equipo o arruga en el rostro tenga una base física, sin recurrir a texturas estáticas.
Cuando tu barba crece más que tu paciencia 😅
Los escaneos 4D capturan hasta el más mínimo tic de los actores, lo que significa que Norman Reedus no podrá quejarse de que su modelo digital tiene ojeras. Mientras tanto, el motor se esfuerza por mostrar cómo se pudre una lata de refresco bajo la lluvia ácida. Uno casi espera que Sam Porter Bridges se detenga a rascarse una picadura de mosquito, porque a este paso, hasta los granos tendrán su propio sistema de partículas.