El nuevo título de Remedy, Control Resonant, ya está dando que hablar en los foros. Su principal reclamo es un uso intensivo del ray tracing de Nvidia que castiga hasta a la flamante RTX 5090. El resultado son unos gráficos coloridos y espectaculares, pero a un precio: necesitas un PC de última generación para moverlo con fluidez. La buena noticia es que DLSS 4.5 llega al rescate para aliviar la carga.
El coste de renderizar cada reflejo 💸
El motor gráfico de Control Resonant aplica iluminación global y reflejos en tiempo real sobre superficies complejas. Esto genera una carga de trabajo masiva para la GPU, que ve reducida su tasa de fotogramas de forma notable. Con la RTX 5090, el juego se vuelve jugable solo al activar DLSS 4.5 en modo Rendimiento. Sin esta tecnología, la experiencia se resiente incluso en resoluciones estándar. Los desarrolladores han priorizado el detalle visual sobre la optimización base.
Para jugarlo, vende un riñón (y que esté sano) 🫘
Si tu PC actual suena como un secador al abrir Chrome, mejor siéntate. Control Resonant exige una RTX 5090 para lucir bonito, una tarjeta que cuesta lo que un coche de segunda mano. Pero no pasa nada: siempre puedes jugar a 15 FPS y decir que es cine interactivo. O vender tu colección de juegos en físico para financiar el upgrade. Total, quién necesita comer cuando puedes ver reflejos en un charco virtual.