En los años 80, DC Cómics intentó darle un nuevo impulso a la Segunda Guerra Mundial con Commander Steel, un superhéroe creado por Gerry Conway e ilustrado por Don Heck. Hank Heywood, un atleta transformado en un cyborg de acero, luchó contra el Eje y luego contra el crimen en la era moderna. Sin embargo, su presencia en el universo DC se desvaneció con los años, quedando como una figura menor en las sombras de la Liga de la Justicia.
La armadura de acero que no pudo competir con el titanio 🦾
La tecnología de Commander Steel se basaba en un exoesqueleto de acero colado sobre su cuerpo, otorgándole fuerza sobrehumana y resistencia balística. A diferencia de otros héroes metálicos como Iron Man, su armadura era fija, sin capacidad de vuelo o armas integradas. El diseño de Heck, funcional pero tosco, reflejaba una era donde la biomecánica aún era ciencia ficción básica. Su limitación principal: no tenía sistemas de actualización, quedando obsoleto frente a amenazas modernas.
El héroe que se oxidó en el olvido 🦴
Hank Heywood pasó de ser el orgullo de la industria bélica a un abuelo metálico al que nadie llamaba para las cenas de la Liga de la Justicia. Su nieto, también llamado Hank, intentó revivir el legado, pero terminó siendo un villano en Young Justice. Al final, Commander Steel es el ejemplo perfecto de que, en el mundo de los cómics, tener un nombre de superhéroe no te salva de acabar en la caja de recuerdos polvorientos del sótano de DC.