El reciente colapso de una cubierta de vidrio en un acuario público ha reabierto el debate sobre el diseño estructural frente a eventos climáticos extremos. La rotura de los perfiles de acero inoxidable se produjo por un fenómeno de flexotorsión, originado por una acumulación asimétrica de granizo sobre la superficie. Este caso expone los límites de los modelos de carga tradicionales.
Pipeline 3D: del escaneo fotogramétrico al análisis por elementos finitos 🛠️
Para la investigación del siniestro se utilizó RealityCapture para generar una nube de puntos precisa de los restos y la geometría original. Este modelo se importó a Ansys, donde se aplicaron cargas de granizo asimétrico sobre la cubierta. Los resultados mostraron que la distribución irregular del hielo generó momentos torsores no considerados en el diseño original, superando la resistencia a flexotorsión de los perfiles de acero inoxidable, que fallaron de forma frágil.
El granizo no avisa, pero los ingenieros tampoco leyeron el manual 😅
Resulta que el acero inoxidable, ese material tan bonito y brillante, no soporta bien que le caiga hielo en un solo lado. La naturaleza, en su sabiduría, decidió que la tormenta perfecta debía descargar granizo solo en la mitad del acuario. Los diseñadores, por su parte, calcularon la carga como si el hielo cayera con la precisión de un repartidor de pizzas. Menos mal que el pez payaso salió ileso.