Walker Gabriel, conocido como Chronos, es uno de esos personajes que DC Cómics decidió dejar en un rincón del tiempo. Creado por Mark Jaid y Paul Pelletier, este ladrón de joyas convertido en viajero temporal debutó en 1995. Su habilidad para manipular el flujo temporal lo hacía prometedor, pero tras una serie limitada y algunas apariciones menores, desapareció del mapa editorial sin dejar rastro.
El reloj de pulsera que dominaba la cuarta dimensión ⏳
Chronos no usaba una nave ni un anillo cósmico; su tecnología se basaba en un dispositivo de muñeca que generaba campos de estasis temporal. El aparato, diseñado para robar en diferentes épocas, permitía ralentizar o acelerar el tiempo a su alrededor. Sin embargo, su funcionamiento dependía de una fuente de energía inestable, lo que limitaba sus saltos y generaba paradojas que los guionistas nunca desarrollaron del todo. Un concepto técnico interesante, pero mal explotado.
El ladrón que no pudo robarse un hueco en el mainstream 💎
Con semejante poder, uno esperaría que Chronos al menos hubiera saqueado la caja fuerte de Bruce Wayne o se hubiera llevado el escudo del Capitán América por error. Pero no. Su mayor logro fue aparecer en un par de números de JSA y luego desaparecer como un mal chiste. Quizás su reloj necesitaba pilas nuevas, o los editores decidieron que un tipo con capa verde y bigote no daba el perfil para la Liga de la Justicia.