China ha probado con éxito componentes de una catapulta electromagnética en el Tíbet, diseñada para lanzar cohetes desde gran altitud. El aire más fino en esta región reduce la resistencia aerodinámica, lo que permite ahorrar combustible en la fase de despegue, la más costosa de cualquier misión espacial. Este avance apunta a reducir los costos de acceso al espacio. 🚀
Cómo funciona la catapulta electromagnética para cohetes ⚡
El sistema se basa en principios similares a los de las catapultas de portaaviones, pero a escala mayor. Utiliza rieles y campos magnéticos para acelerar el cohete antes de que encienda sus motores principales. Al lanzar desde 4.000 metros de altitud, la menor densidad del aire reduce la fricción y la resistencia. Esto implica que el cohete necesita menos combustible para alcanzar la órbita, lo que abarata cada lanzamiento.
Adiós al combustible caro, hola al tirachinas espacial 🎯
Si la idea funciona, los ingenieros chinos habrán convertido el Tíbet en un tirachinas gigante para cohetes. Pronto veremos a los satélites despegar como si fueran canicas, solo que sin la goma elástica y con mucha más física cuántica de por medio. Eso sí, esperemos que el botón de encendido no se confunda con el de parada de emergencia, o tendremos un cohete haciendo un trompo en la meseta.