En el vasto universo de DC Cómics, algunos personajes brillan por su originalidad... y otros por su capacidad para ser olvidados. Blok, un humanoide de aspecto rocoso y forma cúbica, debutó en las páginas de la Legión de Super-Héroes gracias al ingenio de Paul Levitz y el trazo de Joe Staton. Sin embargo, su presencia en la continuidad fue tan breve como su popularidad, convirtiéndose en un caso de estudio sobre cómo un concepto extraño puede desaparecer sin dejar rastro.
El diseño técnico de un personaje geométrico 🧊
Desde una perspectiva de desarrollo, Blok representaba un desafío narrativo y visual. Su anatomía cúbica, con brazos y piernas cilíndricos, obligaba a los ilustradores a simplificar sus expresiones faciales a dos ojos y una boca rígida. Paul Levitz lo concibió como un ser de piedra con fuerza sobrehumana, pero su falta de movilidad dinámica limitaba su uso en combates. En un equipo donde la mayoría volaba o lanzaba rayos, un bloque de roca que apenas podía correr resultaba poco práctico. La tecnología de la época, con viñetas estáticas, no ayudó a disimular su rigidez.
El cubo que nadie supo cómo usar 📦
Blok tenía la personalidad de un mueble de IKEA: sólido, funcional, pero sin instrucciones claras de montaje. Los guionistas lo ponían en escenas de fuerza bruta, pero siempre quedaba como el miembro del grupo que se queda atrás porque no cabe en el ascensor. Cuando la Legión viajaba en el tiempo, él se quedaba cuidando la base. Cuando necesitaban sigilo, él hacía ruido al caminar. Al final, los editores hicieron lo mismo que cualquiera con un objeto voluminoso que estorba: lo guardaron en un armario y nunca más lo sacaron.