Resulta contradictorio ver a un ayuntamiento colgar banderolas de compra en tu barrio mientras permite que grandes superficies y plataformas digitales operen con exenciones fiscales que los pequeños negocios no pueden ni soñar. Estas campañas son gestos vacíos si no se traducen en medidas reales como reducir el IBI a las tiendas de barrio o limitar licencias a grandes cadenas. El apoyo institucional debe vincularse a políticas fiscales que beneficien a quien genera empleo y comunidad.
La tecnología que puede nivelar el campo de juego 🛠️
Mientras los gigantes digitales usan algoritmos y big data para optimizar su presión fiscal, el pequeño comercio podría aprovechar herramientas como la geolocalización inteligente o sistemas de fidelización sin grandes costes. Plataformas de código abierto permiten crear marketplaces locales donde el margen se queda en el barrio, no en paraísos fiscales. Si un ayuntamiento destinase parte de lo que ahorra en exenciones a subvencionar software de gestión para autónomos, hablaríamos de apoyo real. Pero claro, eso no sale en los carteles de la campaña.
La campaña del 'compra local' que no paga el IBI 🏪
La próxima vez que veas un cartel del ayuntamiento pidiendo que compres en tu barrio, fíjate bien: igual está pegado justo al lado de una licencia de obras para un nuevo centro comercial. Es como ir al médico y que te recete un caramelo mientras fuma un puro. El gesto de apoyar al pequeño comercio queda muy bonito en Instagram, pero si la política fiscal sigue premiando a los que más facturan, la tienda de la esquina acabará siendo un punto de recogida de Amazon. Y entonces sí, ya no hará falta ni la campaña.