La sexta cabeza de serie, Amanda Anisimova, logró una victoria por 6-2, 4-6 y 7-6 ante su compatriota Sofia Kenin en la segunda ronda de Wimbledon. El partido fue un vaivén de emociones, donde Anisimova perdió su saque en el set decisivo pero supo recuperarse para ganar en el tie-break. El tenis ofrece espectáculo y tensión, con atletas que entregan todo en la pista.
La resiliencia como factor clave en la era de los datos tácticos 🎾
El análisis técnico del partido muestra cómo Anisimova ajustó su estrategia tras perder el segundo set. Estadísticas de la WTA indican que ganó el 68% de los puntos con su primer saque en el set final. La capacidad de mantener la calma bajo presión, medida en la reducción de errores no forzados (de 18 en el segundo set a 9 en el tercero), fue determinante. Este enfoque basado en datos y control emocional define al tenis moderno.
Cuando el saque te abandona, mejor invítalo a volver 😅
Anisimova decidió que perder el servicio en el tercer set era solo una forma de darle emoción al público. Luego de ese pequeño lapsus, recordó que estaba en Wimbledon y no en una pista de entrenamiento. Así que, como quien recupera las llaves perdidas, se puso seria y ganó el tie-break. Sofia Kenin, por su parte, ya está buscando un GPS para no perderse en sets decisivos.