El Ayuntamiento de Alcázar de San Juan ha completado la renovación de las áreas infantiles del Parque Alces. La actuación incluye nuevos equipos de juego y un sistema específico para controlar la procesionaria, una oruga cuyos pelos pueden provocar irritaciones y alergias. La medida busca ofrecer espacios más seguros y limpios para los niños, mejorando el ocio familiar sin riesgos sanitarios. El parque se consolida como un lugar más agradable para toda la ciudadanía.
Tecnología contra la procesionaria: cómo funciona el nuevo sistema 🐛
La instalación se basa en un sistema de trampas biológicas y tratamientos localizados. Se han colocado anillos adhesivos en los troncos de los pinos para impedir que las orugas bajen al suelo, y se aplican productos específicos en las bolsas de nidos visibles. Además, se ha instalado señalética informativa para que los vecinos identifiquen los periodos de riesgo. Este enfoque combina prevención mecánica y química, reduciendo la población de la plaga sin recurrir a fumigaciones masivas. El objetivo es mantener el arbolado sano y minimizar el contacto con los niños.
Adiós a la oruga: los columpios ya no vienen con picor de regalo 😅
Los padres alcazareños pueden respirar tranquilos: el tobogán ya no incluye sorpresa cutánea. Por fin, los niños podrán jugar sin que la vuelta a casa incluya una dosis extra de antihistamínico. Eso sí, habrá que explicar a los peques que esas bolsas blancas en los pinos no son decoración navideña anticipada, sino la prueba de que el ayuntamiento va en serio. Al menos, ahora el único peligro real será que no quieran irse del parque.