Publicado el 03/07/2026 | Autor: 3dpoder

A Plague Tale Requiem y su ejército de 300.000 ratas

Asobo Studio vuelve a la carga con la secuela de A Plague Tale. Esta vez, el motor propietario del estudio debe gestionar hasta 300.000 ratas en pantalla simultáneamente, un desafío técnico que combina físicas de fluidos masivos con paisajes medievales de la Francia del siglo XIV. La oclusión ambiental y la volumetría atmosférica buscan sumergir al jugador en un mundo devastado por la peste.

medieval French village square at dusk, 300,000 rats flowing like a dark fluid tsunami over cobblestones and wooden carts, wave of rodents crashing against stone walls and church doors, volumetric dust particles illuminated by distant torchlight, rats climbing over each other in layered masses, Asobo Studio engine rendering massive swarm simulation, cinematic photorealistic technical visualization, dynamic fluid-like movement with individual rat details visible at front, environmental occlusion shadows deep under archways, wet cobblestones reflecting faint orange glow, ultra-detailed medieval architecture with decay and moss, atmospheric volumetric fog rolling through streets, dramatic low-angle perspective showing overwhelming scale, realistic fur textures and swarm physics, dark moody palette with sickly green and brown tones

El motor propietario y la simulación de multitudes 🐀

El motor gráfico de Asobo, apoyado por Autodesk Maya y Adobe Photoshop, se enfrenta a un reto de rendimiento notable. Las herramientas de simulación de multitudes internas permiten que cada roedor reaccione como parte de un fluido, moviéndose en oleadas y evitando obstáculos. La clave está en un sistema de LOD (nivel de detalle) agresivo que reduce la carga de la GPU sin sacrificar la sensación de una marea viviente de colas y dientes.

Cuando 300.000 ratas son más listas que tu CPU 💻

Asobo ha logrado que las ratas se comporten como un fluido, lo que técnicamente significa que tu ordenador ahora procesa una sopa de roedores. Mientras tú corres por la campiña francesa, el motor calcula la trayectoria de cada bicho para que no se estampe contra un árbol. Es un logro, sí, pero también la excusa perfecta para que tu gráfica sude más que un campesino medieval huyendo de la peste.