Asobo Studio vuelve a la carga con la secuela de A Plague Tale. Esta vez, el motor propietario del estudio debe gestionar hasta 300.000 ratas en pantalla simultáneamente, un desafío técnico que combina físicas de fluidos masivos con paisajes medievales de la Francia del siglo XIV. La oclusión ambiental y la volumetría atmosférica buscan sumergir al jugador en un mundo devastado por la peste.
El motor propietario y la simulación de multitudes 🐀
El motor gráfico de Asobo, apoyado por Autodesk Maya y Adobe Photoshop, se enfrenta a un reto de rendimiento notable. Las herramientas de simulación de multitudes internas permiten que cada roedor reaccione como parte de un fluido, moviéndose en oleadas y evitando obstáculos. La clave está en un sistema de LOD (nivel de detalle) agresivo que reduce la carga de la GPU sin sacrificar la sensación de una marea viviente de colas y dientes.
Cuando 300.000 ratas son más listas que tu CPU 💻
Asobo ha logrado que las ratas se comporten como un fluido, lo que técnicamente significa que tu ordenador ahora procesa una sopa de roedores. Mientras tú corres por la campiña francesa, el motor calcula la trayectoria de cada bicho para que no se estampe contra un árbol. Es un logro, sí, pero también la excusa perfecta para que tu gráfica sude más que un campesino medieval huyendo de la peste.