Yuto Totsuka y la era de los triples en el halfpipe olímpico 🏂
En Livigno 2026, el japonés Yuto Totsuka marcó un punto de inflexión en la final de halfpipe. Su ejecución de triples flips, maniobras de tres rotaciones, consolida una tendencia técnica que redefine los límites de la disciplina. Este salto evolutivo no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una búsqueda constante por el vuelo y la complejidad aérea que ha caracterizado al snowboard desde sus orígenes, mucho antes de su entrada olímpica.
La física detrás del triple flip: amplitud, velocidad y precisión ⚛️
Ejecutar un triple flip en un halfpipe requiere una combinación de factores técnicos muy específicos. Primero, una pared de nieve más alta y un radio más amplio permiten una trayectoria de vuelo más larga y vertical. Segundo, la velocidad de entrada es determinante para generar la altura necesaria que otorgue el tiempo de rotación en el aire. Finalmente, la cinestesia del rider debe ser precisa para controlar tres rotaciones completas sobre el eje transversal, manteniendo la orientación espacial para una recepción estable.
Cuando tu tabla parece una licuadora en el aire 🌀
Ver estos giros desde la grada produce una sensación peculiar. Mientras el deportista calcula ángulos y fuerzas G, el espectador promedio solo atina a pensar que alguien ha pulsado el botón de batido en medio del aire. La proeza técnica se traduce en un borrón con forma humana que, contra toda lógica, aterriza sobre una tabla. Uno casi espera que salga del pipe un smoothie de nieve y adrenalina. Es el tipo de maniobra que hace que un simple ollie parezca un movimiento de estacionamiento.